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LeBron James, furioso por el asesinato de un negro tras la violencia policial: «¡Despierten!»

LeBron James no se calla. Líder dentro de la cancha en la NBA, la superestrella toma partido cada vez que lo considera necesario, sin medir las consecuencias. Lo hizo cuando apoyó a Hillary Clinton en la campaña electoral frente a Donald Trump. Y lo hace ahora, luego del asesinato de un ciudadano negro a manos de la policía. «¡Despierten!», fue el mensaje del basquetbolista en su cuenta de Instagram.

«Por estas cosas es que protestamos. ¿Lo entienden ahora o todavía no queda claro?», escribió el astro de Los Angeles Lakers en un mensaje ilustrado con una fotografía partida: a la izquierda, el momento del arresto de George Floyd, quien repite «No puedo respirar» cuando un oficial aprieta su cuello con una rodilla; a la derecha, Colin Kaepernick, el ex mariscal de campo de San Francisco 49ers, que solía arrodillarse cuando sonaba el Himno antes de los partidos de la NFL, en protesta por la violencia policial.

El basquetbolista y otros deportistas estadounidenses expresaron su indignación a través de las redes sociales por la muerte del afroamericano tras una detención violenta en el estado de Minnesota.

Cuatro policías de Minneapolis, al norte de Estados Unidos, fueron despedidos el martes a raíz de la difusión de un video en el que se ve durante minutos a un agente blanco apretar con una rodilla el cuello del detenido Floyd, quien murió el lunes en el hospital.

«Diez minutos de agonía», fue el título más repetido al hacerse públicas las imágenes grabadas por testigos con sus teléfonos celulares y subidas luego a las redes. Floyd, de 46 años, pidió varias veces «por favor» a sus impiadosos «verdugos», luego de que su pecado había sido intentar pagar una compra con un billete falso de 20 dólares.

LeBron James supo tomar distancia del mandatario estadounidense desde antes de estallar la pandemia de coronavirus, en virtud de esa expresión extrema de racismo en un Estados Unidos donde las desigualdades sociales también quedaron expuestas por efecto del Covid-19.

El virus no discrimina, pero ataca con mayor virulencia a la población negra, mucho más desprotegida en lo que hace al acceso a los alimentos y a la salud y encima apaleada y asesinada por mano de aquellos que se supone deberían cuidarla.

James devino hace tiempo en vocero de ese grito de espanto y reclamo de los afroestadounidenses y en estandarte de la batalla contra la brutalidad policial, que suele alcanzar su máxima expresión cuando el sospechoso es negro.

«Nos están cazando», denunció a principios de mayo el cuatro veces Jugador Más Valioso de la NBA, tras el asesinato de Ahmaud Abery, un negro de 25 años que recibió un balazo mortal en Georgia en febrero, al ser «confundido» con un delincuente

Esta vez, la excusa en Minnesota fue que la víctima, que resultó tener un vínculo muy estrecho con Stephen Jackson, un ex NBA que fue campeón en 2003 con Emanuel Ginóbili en San Antonio Spurs, había pagado una cuenta de supermercado con un billete falso.

«Floyd era mi hermano. Nos llamábamos ‘Gemelo’ entre nosotros. Todos lo sabían», comentó Jackson en su despedida emotiva. Como el fallecido no pudo terminar la secundaria, no accedió a una beca para seguir con el básquetbol. Ahora manejaba camiones. «Mi hermano estaba cambiando su vida. Le había mandado dos o tres cajas con ropa y ahora me lo mataron», cerró el ex Spurs.

«Esto es un homicidio. Estoy furioso. ¿Qué carajo pasa en Estados Unidos?», se preguntó en Twitter Steve Kerr, ganador de cinco anillos de la NBA con Chicago Bulls y con San Antonio y hoy entrenador de Golden State Warriors.

Mientras que DeMarcus Lawrence, jugador de Dallas Cowboys de la NFL, exclamó: «¿Cómo podemos sentirnos seguros cuando aquellos que nos tienen que proteger nos están matando? ¿Cuándo las minorías serán libres para ser estadounidenses en Estados Unidos?».

Al hacerse públicas y viralizarse las imágenes de semejante martirio, los cuatro policías implicados fueron despedidos por un hecho que obligó a intervenir al alcalde Jacob Frey y a iniciar una investigación en la que participa el FBI.

«Ser negro en Estados Unidos no debería ser una sentencia de muerte», aseguró el funcionario al repudiar lo sucedido y reconocer como justas las protestas multitudinarias que generó la situación.

«La falta de humanidad que reflejan las inquietantes imágenes del arresto es algo realmente repugnante», consideró Tim Walz, gobernador de Minnesota, al reclamar por el esclarecimiento total de lo ocurrido.

Este hecho conmociona no sólo a, uno de los diez estados que atraviesa el río Mississippi, homónimo del estado del sur del país que remonta a las épocas más nefastas de un racismo que sigue vigente incluso en tiempos de pandemia.

EL CLARIN

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