Craig Counsell necesitaba añadir algo de poder a su alineación hace un par de años. El manager de los Cerveceros de Milwaukee decidió entonces recurrir a peloteros más corpulentos para conformar su infield de cuatro integrantes.
Así, sacrificó alcance a la defensiva a cambio de poder en el madero.
“Se combinaban para un peso de más de 1.000 libras (453 kilogramos)”, relató Counsell entre risas. “No creo que vuelvan a ver eso”.
A partir de la próxima temporada, será más difícil ocultar a un par de bateadores grandulones en el cuadro. Uno de los cambios más visibles en las reglas del béisbol para 2023 limitará los desplazamientos en el infield, que habían crecido exponencialmente y habían ocasionado en buena medida el descenso en los promedios de bateo a lo largo de las mayores.
Hay dos esperanzas: Una apunta a que lleguen más hits por parte de zurdos como Kyle Schwarber o Corey Seager, algunos de los bateadores afectados por los ajustes defensivos. Otra sugiere que se ostentarán mayores virtudes atléticas por parte de quienes jueguen a la defensiva en el cuadro interior.
“Estoy seguro de que a algunos chicos les gustará y a otros no”, dijo Dustin Pedroia, exintermedista de los Medias Rojas de Boston, galardonado cuatro veces con el Guante de Oro. “Hay que tener alcance ahora como infielder. Tienes que ser capaz de atrapar la pelota y tienes que ser rápido. Algunos chicos tendrán que ajustarse y otros lo harán mejor”.

