El piloto del equipo 23XI superó una carrera accidental y terminó en primero
La 68.ª edición de las 500 Millas de Daytona en el Daytona International Speedway dejó una imagen para la historia cuando Tyler Reddick , al volante del Toyota No. 45 de 23XI Racing, emergió vencedor tras una carrera marcada por el caos y los accidentes.

La paciencia valió tanto como la velocidad, Reddick solo lideró la última vuelta, la única que necesitaba para conquistar el trofeo más emblemático de la NASCAR Cup Series.
El desenlace llegó en el giro final, cuando varios aspirantes quedaron fuera tras un nuevo incidente que desordenó el pelotón.
Chase Elliott, que parecía encaminado al triunfo, perdió toda opción en ese momento decisivo, al igual que otros protagonistas que habían sostenido el ritmo durante buena parte de la prueba. La oportunidad quedó servida y Reddick la aprovechó con precisión quirúrgica.

La victoria tuvo un significado especial para 23XI Racing, ya que representó su primer triunfo en las 500 Millas de Daytona.
En la zona de festejos, Michael Jordan, copropietario del equipo, levantó el trofeo junto a su piloto, sellando una postal histórica para la organización y confirmando el crecimiento sostenido del proyecto en la máxima categoría de NASCAR.
Fue una carrera costosa en todos los sentidos: estratégica, mental y básicamente. Múltiples banderas amarillas, choques de gran magnitud y cambios constantes al frente pusieron a prueba a toda la parrilla.
Al final, sobrevivir fue tan importante como correr rápido, y Reddick supo hacerlo para ganar la primera gran cita del 2026.

