Podría llamárseles los “pequeños Ohtanis”.
Tan sólo hay que hablar con los jugadores y coaches en la Serie Mundial de Pequeñas Ligas para darse cuenta de que el pelotero favorito de las mayores entre ellos es el japonés Shohei Ohtani, candidato al Jugador Más Valioso de la Americana en la presente campaña.

Y por lo tanto, no es coincidencia que el mejor jugador de muchos equipos participantes en este torneo sea un lanzador capaz de batear bien, como lo hace Ohtani.
“Usualmente en este nivel, tus pitchers son tus mejores jugadores”, dijo Christian Sweeney, manager de Washington. “Suelen ser tus mejores bateadores. Uno mira a la mayoría de los equipos y sus mejores lanzadores son probablemente también sus mejores bateadores o unos de los mejores”.
Es más fácil tener pitchers que bateen en las Pequeñas Ligas. Por principio de cuentas, deben hacerlo.
Todos los jugadores defensivos han bateado siempre en esta categoría. Y desde este año, todos los que están en la nómina aparecen en el orden al bate.

Una vez que los pitchers-toleteros llegan a la adolescencia, crece la presión para que se decanten por una posición, exclusivamente en el montículo o bateando pero jugando en otro lugar del campo.
Pero ha habido un par de casos en que la amenaza doble de un pelotero, como pitcher y bateador, se ha materializado en este torneo. El caso más notable fue el del taiwanés Fan Chen-Jun, quien alcanzó las 81 mph con su recta y conectó un jonrón.
Para él, hay más presión al lanzar que al batear.
“No he lanzado en cuatro días”, reveló Fan. “A veces me siento fuera de sincronía”.
Por el contrario, Trey Kirchoff, as de Washington, dijo que batear se le complica más.
“Probablemente es más difícil, porque cuando estoy en el montículo me siento más cómodo que en la caja de bateo”, indicó. “Hay más cosas que pensar cuando estás en la caja, como la forma de pegarle a la pelota”.
AP

