El mundo de la lucha libre profesional se viste de luto. Terry Gene Bollea, universalmente reconocido como Hulk Hogan, falleció a los 71 años en su residencia de Clearwater, Florida, a causa de un paro cardíaco, según reportó TMZ Sports.
Equipos médicos y policiales acudieron a su domicilio tras el reporte de emergencia. El legendario luchador fue trasladado en camilla a un hospital cercano, mientras varias patrullas y ambulancias se apostaban en el lugar, confirmando la gravedad de la situación.

La salud de Hogan había sido objeto de intensas especulaciones en las últimas semanas. Un mes atrás, rumores sobre un estado crítico tras una operación de cuello circularon, aunque su esposa, Sky Hogan, desmintió públicamente que se encontrara en coma, asegurando que se recuperaba con un “corazón fuerte” de múltiples cirugías.

Hogan no solo fue un luchador; fue un revolucionario. Antes de su irrupción, la lucha libre era un nicho. Su carisma inigualable y su teatralidad la catapultaron a un fenómeno global, atrayendo a audiencias de todas las edades y convirtiéndola en un espectáculo familiar masivo.
En 1996, demostró su capacidad de reinvención al crear la New World Order (NWO) y adoptar la icónica identidad de “Hollywood Hulk Hogan”. Este giro no solo revitalizó su carrera, sino que llevó a la lucha libre profesional a un nivel de popularidad sin precedentes a nivel mundial.

Su trayectoria lo llevó al Salón de la Fama de la WWE en 2005. Sin embargo, fue removido en 2015 tras la publicación de comentarios racistas grabados sin su consentimiento, un caso que derivó en una exitosa demanda contra el medio Gawker. En 2020, fue reincorporado al Salón de la Fama como miembro de la NWO.

La influencia de Hogan trascendió los cuadriláteros. Su incursión en el cine comenzó en 1982 con “Rocky III”, interpretando a Thunderlips. Participó en otras películas como “No Holds Barred” y “Mr. Nanny”, consolidando su presencia en la industria cinematográfica.
También conquistó la televisión con su reality show “Hogan Knows Best” en VH1, donde compartió su vida familiar fuera del ring, mostrando una faceta más personal a millones de espectadores.

A pesar de su imponente físico, Hogan vivió con las secuelas de incontables lesiones y cirugías. En una entrevista, admitió no tener “ninguna parte original del cuerpo” intacta, testimonio del brutal costo físico de décadas de competencia.
Recientemente, en mayo, había lanzado Real American Freestyle, una liga amateur de lucha. Su última aparición pública de alto perfil fue en la Convención Nacional Republicana de 2024, donde desató la ovación del público con su característico despliegue escénico.
El fallecimiento de Hulk Hogan marca el fin de una era. Su huella perdurará no solo en los cuadriláteros, sino en el cine, la televisión y la memoria de millones de seguidores que lo acompañaron durante más de cuatro décadas en el centro del espectáculo mundial.


