Cuando el corazón de Damar Hamlin se detuvo en el campo de Paycor Stadium, fue el latido de Buffalo y toda la comunidad de la NFL lo que lo mantuvo con vida.

Ahora, el débil latido de Hamlin desde la unidad de cuidados intensivos de un hospital de Cincinnati se ha convertido en el motor y estandarte de un equipo y de toda una ciudad hambrienta de triunfos y esperanzada en que el jugador se recupere.

Con la mente concentrada casi totalmente en su compañero, los Bills (12-3) se preparan para enfrentar a unos peligrosos Patriots (8-8) que, sólo de manera figurativa, también luchan por su vida. A pesar de perder cuatro de sus últimos seis encuentros, Nueva Inglaterra controla su destino y avanzaría a playoffs por segundo año consecutivo con un triunfo.

Desde luego, es más fácil decirlo que hacerlo. Buffalo ha ganado cuatro de los cinco duelos más recientes ante su adversario divisional, incluyendo un triunfo 24-10 en la semana 13. Es, también, la segunda mejor defensiva, la mejor en la zona roja y la sexta en robos de balón.

La NFL anunció no reanudará el partido entre los Bills y los Bengals que se suspendió el lunes por la noche luego que Hamlin sufrió un paro cardiaco en el terreno. Un triunfo de Kansas City el sábado eliminaría cualquier opción de Buffalo de recibir toda la postemporada en casa.

Independientemente de si los Bills tienen o no en sus manos el primer sitio de la Conferencia Americana, cuentan con mejores estadísticas que los Pats.

Pero están por verse los efectos que la situación traumática dejará en el equipo.

Luego de haber visto la tragedia a los ojos, Buffalo mostró unión y fortaleza, ingredientes principales en la receta del éxito en la NFL. Además, las noticias de la destacada mejoría de Hamlin podrían servir de motivación.

Todo eso se suma para convertir a Buffalo en un reto formidable para unos Patriots que han atravesado un sinnúmero de problemas a la ofensiva. El ataque comandado por el quarterback Mac Jones es 17mo en puntos, 21ro en yardas aéreas y último en efectividad en las últimas 20 yardas.

Nueva Inglaterra, sin embargo, mantiene intactas sus aspiraciones gracias a una defensa que es segunda de la NFL en robos de balón y la sexta mejor contra la carrera.

La brecha entre ambos conjuntos es, a primera impresión, demasiado grande, pero podría reducirse drásticamente si los Bills no están suficientemente concentrados en el encuentro. Dadas las circunstancias, ese es un desafío igualmente titánico.

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