Receptores, volteen hacia otro lado. Con el intermedista de los Filis, Bryson Scott, robándose la segunda base en el cuarto inning del juego del viernes en el Citizens Bank Park, se llegaron a 3,000 bases robadas en Major League Baseball en el 2023, un número bien notable.
Aunque no es la primera vez que se logra, es algo que no habíamos visto en un buen tiempo. Los jugadores de las Mayores se combinaron para estafarse 3,000 o más almohadillas en el 2012. Eso no fue hace tanto tiempo, pero pongámoslo de esta manera – aunque el todavía jugador activo Mike Trout encabezó la liga en aquella ocasión con 49 robos, los siguientes fueron Rajai Davis (46), el nicaragüense Everth Cabrera (44), Michael Bourn (42), el dominicano José Reyes y Ben Revere (ambos con 40).

Esa es la razón principal por la cual hay que apuntar al cambio de reglas que están siendo inauguradas en el 2023, particularmente por la inclusión del cronómetro para los lanzadores, que les otorga a los monticulares apenas 20 segundos entre pitcheo cuando hay corredores en circulación.
Además, sólo tienen permitidos hacer dos virajes por turno al bate, eliminando la amenaza de tiros repetitivos a las bases. Todo esto se hizo en un intento por incentivar una mayor actividad en las bases y, hasta este punto, puede decirse que ha sido un éxito rotundo.
Dicho eso, la cantidad de robos resulta aun más notable cuando se toma en cuenta el declive pronunciado que hubo en la liga en la década de los 2010, pero a mayor escala, en la Era de la Pelota Viva en general, que data desde 1920. Ahora, con poco más de tres semanas por disputar de temporada regular, ya se están rompiendo récords.
Con todo eso en mente, presentamos 11 datos interesantes de por qué este ha sido el año del robo, con ayuda de Statcast y presentado por Google Cloud.
