McLaren alcanzó su décimo título de constructores en la Fórmula 1 y se consolidó como el segundo equipo más exitoso de la historia, solo detrás de Ferrari, que tiene 16.
Sin embargo, el festejo en el circuito de Marina Bay, Singapur, fue distinto: la celebración se dio sin Oscar Piastri, uno de los pilotos protagonistas de la temporada.

Tras confirmarse el campeonato, el equipo completo —mecánicos, ingenieros y directivos— subió al podio entre botellas de champaña y con el clásico “We Are the Champions” de Queen de fondo.
Solo Piastri no estuvo presente, mientras su compañero Lando Norris, el CEO Zak Brown y el jefe de equipo Andrea Stella encabezaban la euforia.

El equipo de Woking llegó a 650 puntos, una cifra inalcanzable para Mercedes, su perseguidor más cercano, con 325.
De esta manera, McLaren rompió el empate histórico con Williams, que tiene nueve títulos —el último conseguido en 1997—, y repitió su corona después del éxito de 2024.
El conjunto británico ha tenido una temporada brillante, con 12 victorias (siete de Piastri y cinco de Norris) y 28 podios, cifra récord para la escudería.
Además, logró coronarse con seis carreras aún por disputarse, igualando el dominio que Red Bull mostró en 2023.

La lista de campeonatos de constructores de McLaren se completa con los conseguidos en 1974, 1984, 1985, 1988, 1989, 1990, 1991, 1998, 2024 y ahora 2025, reforzando su legado como una de las marcas más emblemáticas del automovilismo.
El detalle que llamó la atención fue la ausencia de Oscar Piastri en el podio durante la celebración del equipo.
Mientras todos festejaban, el piloto australiano atendía a la prensa con evidente frustración, luego de que Lando Norris lo golpeara en la arrancada del Gran Premio de Singapur.
“Nada más que decir, fue un contacto. No es lo ideal…”, declaró con tono cortante al canal oficial de la F1, dejando ver su incomodidad.
Aunque el protocolo obliga a los pilotos que no suben al podio a pasar directamente por el área de entrevistas, la coincidencia resultó llamativa.

En el fondo del escenario, una pantalla mostraba la leyenda: “McLaren, campeón”, mientras el equipo celebraba con los colores papaya encendidos.
Más allá del incidente, McLaren disfrutó una jornada histórica que marcó su regreso definitivo a la élite, con un futuro prometedor y una dupla que, pese a los roces, ha devuelto al equipo británico su grandeza.

